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La historia de Babolat

enero 3, 2012

Los empleados trabajan coordinados en la cadena de producción de una fábrica de cuerdas que Babolat tenía en Lyon en la década de los 30.El El mallorquín, que se ha convertido en fiel ‘embajador’ de la marca de raquetas Babolat, estrena un nuevo modelo con algunos cambios con respecto al habitual. La idea es ganar impulso y mejorar el control de la bola.
En 2004, Eric Babolat imaginó una raqueta especial para Rafa Nadal, la AeroPro Drive. "Tiene un perfil aerodinámico en 'ala de avión' que le permite una mejor penetración en el aire con un gesto más rápido", dice el director de la empresa. Incorpora el Cortex System, una tecnología revolucionaria que actúa entre la cabeza y la empuñadura filtrando vibraciones dañinas para los jugadores.En 2004, Eric Babolat imaginó una raqueta especial para Rafa Nadal, la AeroPro Drive. “Tiene un perfil aerodinámico en ‘ala de avión’ que le permite una mejor penetración en el aire con un gesto más rápido”, dice el director de la empresa. Incorpora el Cortex System, una tecnología revolucionaria que actúa entre la cabeza y la empuñadura filtrando vibraciones dañinas para los jugadores.

“Un día Toni Nadal, el tío de Rafa, compró una de nuestras raquetas. Le gustó tanto que pensó que sería ideal para su sobrino y se la regaló”, cuenta Eric, presidente de la empresa francesa Babolat. Poco después, en 1998, un representante vio jugar a Rafa en Palma de Mallorca y le propuso su primer contrato. Nadal no tenía más que 12 años, pero Babolat detectó enseguida que tenía madera de campeón.

Hoy, 13 años después, el mallorquín sigue fiel a las raquetas de la compañía. De hecho, estrena, en el torneo de Doha, un nuevo modelo, también de esta marca, que incorpora algunos cambios: su mayor peso permitirá al tenista un mejorar su servicio y ganar en rapidez e impulso.

Babolat , fundada en Lyon en 1875, ha sabido transformar un simple artículo deportivo en un objeto de alta tecnología. “Desarrollamos nuestras raquetas observando la evolución del tenis, el estilo y las necesidades de cada jugador”, comenta Eric.

Nadal no es el único que ha sucumbido a los encantos de Babolat. En el elenco de la marca figuran nombres como Bjorn Borg, Yannick Noah, Pete Sampras, Carlos Moya, Andy Roddick y Na Li, ganadora de Roland Garros en 2011. Sin embargo, a finales del siglo XIX la empresa no tenía nada que ver con el tenis. Era una compañía familiar de charcutería que se dedicaba a elaborar cuerda para instrumentos musicales e hilo quirúrgico a base de tripas de vaca y oveja. En 1875 Pierre Babolat, bisabuelo de Eric, recibió la visita de un inglés llamado Bussey que estaba buscando un fabricante de cordaje para raquetas de tenis. Era un deporte desconocido ya que las reglas habían sido patentadas en Londres por Walter Clopton sólo un año antes.

Pierre aceptó el encargo pensando que ese extraño juego de pelota se quedaría en algo minoritario. Pero a principios del siglo XX el tenis se convirtió en uno de los deportes favoritos de las clases adineradas, y la demanda de cuerdas subió como la espuma. La empresa, que no daba abasto, abandonó otras actividades para centrarse en el cordaje de raquetas.

Con la AeroPro Drive, Nadal ganó su primer torneo de Roland Garros en 2005 y desde entonces se ha convertido en una de las raquetas más solicitadas de la marca (cuesta 220 €). Su eficacia se volverá a comprobar este enero en Australia.Con la AeroPro Drive, Nadal ganó su primer torneo de Roland Garros en 2005 y desde entonces se ha convertido en una de las raquetas más solicitadas de la marca (cuesta 220 €). Su eficacia se volverá a comprobar este enero en Australia.

La exigencia de calidad fue aumentando. Los campeones de Wimbledon pedían cuerdas cada vez más sólidas. “La innovación es uno de nuestros valores fundamentales”, dice Eric, que cuenta cómo en 1955 su abuelo inventó el Elascord, la primera cuerda sintética hecha de nailon, un material mucho más resistente que las tripas de animal. El resultado es que permite golpear la pelota con mayor potencia y evita que los resortes se rompan o se acaben deformando.

En 1994 la centenaria casa sintió que el mundo del cordaje se le quedaba pequeño y decidió lanzar su primera raqueta, entrando así en un sector mucho más competitivo. Los grandes campeones ya tenían sus proveedores, así que Pierre Babolat apostó por nuevos talentos. Se fijó entonces en Carlos Moyá. “Es el primer jugador profesional de alto nivel que empuñó una de nuestras raquetas. Tenía un gran potencial con un juego más moderno, que se adaptaba perfectamente a la Pure Drive, un producto ligero, manejable”, cuenta Eric.

En 1998 Moyá ganó Roland Garros con una Babolat. En septiembre de ese mismo año Pierre murió en un accidente de avión y su hijo Eric, con apenas 28 años, se hizo cargo de la empresa y se lanzó a nuevos proyectos, como la creación de unas zapatillas especiales para tenis, convirtiéndose en todo un especialista en productos deportivos. La marca también fabrica palas de pádel y raquetas y zapatillas de bádminton, además de bolsas de deporte, camisetas, pantalones y pelotas. Presentes en 142 países, Babolat se vende en más de 15.000 tiendas y tiene acuerdos con 20.000 clubes de tenis. En 2011 firmó un contrato para ser proveedor oficial de Roland Garros hasta 2015 y no tiene intención de abandonar las pistas. “Llevamos el tenis en la sangre”, concluye Eric.

Fuente. http://www.fueradeserie.expansion.com/2012/01/03/deporte/1325603466.html

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